martes, 15 de septiembre de 2009

Maldito destino que lucha constantemente con mi impaciencia. Este destino que puede ser dulce y amargo al mismo tiempo pero siempre incierto, mi confianza en el presente me hace precipitarme a un futuro inestable y olvidarme de sembrar en el ahora. Quiero saber mi destino, quiero conocerlo, pero esto mismo es lo que me da la impaciencia que menos necesito en este momento. Lo que debe suceder, sucederá en su momento. Pero calma niña!, deja campo a la planta que es su momento te dará una bella flor. Dale aire a la situación, déjalo de lado por un momento, cuando menos lo esperes, ya estará resuelto. Busca gastar tu tiempo en otras cosas y haz de tu presente algo más productivo para aquellos que te rodean y para tí misma.

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